Previniendo las enfermedades estacionales
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Desde fines de octubre la temperatura ha disminuido considerablemente, sobre todo en las comunidades costeras. A causa de ello, puedo asegurar que en vuestros amigos y familiares son recurrentes los casos de gripe. Y es que el resfrío es una enfermedad estacional, que se presenta con fuerza no solo durante el invierno, sino también durante los primeros días de verano. Pero, ¿por qué sucede esto?
Según algunos especuladores la gripe disminuye durante el verano debido a que la vitamina D ataca al virus, disminuyendo su incidencia. Esto no es del todo cierto. Recuerdo haber escuchado una entrevista a un especialista en el tema, quien dijo que la gripe aumenta durante el invierno, principalmente, porque cerramos puertas y ventanas, y todos los gérmenes, virus y demás, se concentran al interior. Así es mucho más fácil contagiarse. Aunque también hay que considerar que las bajas temperaturas dañan las vías respiratorias y las inflaman. Para ello se recomienda tomar vitaminas que protejan las mucosas.
Lo que sucede en verano es otra historia. Hay que recordar que al cuerpo le cuesta trabajo adaptarse a los cambios bruscos de temperatura, ya sea de frío a calor, o de calor a frío. Cada vez que tiene que soportar un nuevo rango de temperatura, las defensas disminuyen y somos atacados fácilmente por diversas enfermedades estacionales. Por ello no hay que emocionarse mucho con los primeros rayos de sol, ya que no es recomendable desabrigarse así nada más. Lo que aconsejan los doctores es disminuir paulatinamente el nivel de abrigo, esa es la mejor manera de prevenir una gripe de verano, y claro, alimentarse de forma saludable y hacer ejercicios. También existe la posibilidad vacunarse sin embargo el virus de la gripe tiene muchas variaciones (cepas), y por lo tanto la inmunización nunca resulta 100% efectiva.
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