La ortorexia
Se trata del gusto desmedido por comer sano, sin embargo, más que una moda, la ortorexia es el nuevo trastorno alimenticio. Lejos de ser una tendencia inofensiva y por más paradójico que resulte creerlo, el consumo excesivo de comida saludable también puede ser perjudicial para los seres humanos.
Proveniente del griego orthos “correcto” y orexis “apetito”, la ortorexia es un término reciente, presentado por Steven Bratman, un médico dedicado a la práctica de la medicina alternativa.
Bratman encontró diferentes personas que si bien “aparentemente” se alimentaban de la mejor manera, morían por inanición, lo cual, después de algunos estudios se reveló que estos tenían una serie de deficiencias nutricionales.
En realidad, el problema se debe a que las personas excesivamente cuidadosas en sus comidas, muchas veces consideran impuras comidas que no lo son. Esto se da sobre todo en las sociedades occidentales y tiene como antecedentes el culto al cuerpo, la obsesión por las dietas y el recelo a la comida que es tratada con diferentes productos artificiales.
De hecho, no cabe duda que los grupos más vulnerables a padecerla son adolescentes, mujeres y los que practican deportes como el culturismo o el atletismo, y por tanto, cuidan mucho de su imagen corporal.
Cómo reconocer a una persona ortoréxica
Lo primero a notar es su desmedido control sobre lo que comen, en realidad, centran su vida en comer saludablemente (o en lo que ellos consideran saludable).
- Un ortoréxico vive obsesionado con la comida orgánica, probiótica, sin grasa, cultivada de manera ecológica y sin sustancias artificiales.
- No le interesa cuánto debe gastar para conseguir dicho alimento y menos aún si la comida se encuentra en otro lugar, muy distante a donde él vive.
- Otra de sus preocupaciones es cocinar dicha comida de la manera más saludable posible, de hecho también están incluidos los recipientes que usa para prepararla.
- Además, le dedica mucho tiempo a planificar el menú de su semana
- Así, mientras que anoréxicos y bulímicos se preocupan por la cantidad de comida a consumir, un ortoréxico se encuentra totalmente obsesionado con la calidad de esta.
Lo malo
Tal vez hasta ahora no he mencionado en qué consiste lo verdaderamente malo de ser un ortoréxico, y es que el punto clave de este trastorno es que una persona con este mal puede pasar días sin comer, puesto que no considera que la comida disponible sea “pura” para su organismo.
De hecho, no va a un restaurante, menos aún consume comida rápida y lo que es peor, no frecuenta la casa de familiares o amigos por temor a los alimentos que pueda a ingerir, entonces también va perdiendo su vida social.
Así, se da una carencia de vitaminas, además de anemia, falta de energía, y otras enfermedades como la hipotensión y osteoporosis.
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